Diario de una compañera ausente.
Como bien sabéis, os odio, esto no es nada nuevo, pero desde que empezó agosto os odio un poquito más.
Gracias a nuestro querido dálmata casero que se fue a China dejando a un chinito londinense en casa, dos de las habitantes mas queridas y apreciadas tuvieron que hacer frente a un sin fin de vomitivas experiencias, el chinico en cuestión era un cielo, pero desafortunadamente su lechoso compañero mancilló nuestro cuarto de baño con su esplendoroso cuerpo.
Ya me explicareis qué invitado de un invitado invade terreno ajeno para depilarse los huevillos dejando tras él un manojo de pelos en la bañera, se ducha con las esponjas de Yura y se seca con mi toalla. Sin dejar al margen los trozos de piel mugrientos y sospechosos que se encontraron tras el atentado.
Para mas INRI no pudo faltar el paseo en gayumbos en pose chulesca y seductora de nuestro ejemplar menorquín ante la habitación de Yura, y su saludo de adonis como quien pasea por su propia casa.
Lógicamente la desinfección corrió de nuestra cuenta, nuestra chica amor necesita tratamiento desde entonces.
Así que nuestro amado zoo ya ha pasado por su primer espécimen indeseable, esperemos que no se convierta en algo muy usual.
Por cierto, he estado pensando en que ya va siendo hora de renovar y dejar morir este blog, el love zoo flat necesita su propio espacio. Empezad a manifestar recomendaciones, ideas y proyectos.
FELIZ NAVIDAD y todas esas cosas varias que se suelen decir en estas fechas.
Espero poder pasar las próximas fiestas con todos vosotros.
Un besito y un abrazo (ichi no tiene saldo!!)